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26 septiembre 2009 6 26 /09 /septiembre /2009 01:18


CONFEDERACIÓN DE DELOS

Imperio ateniense hacia el 450 a. C.

 1 Estructura

2 Actuaciones de la Confederación

3 Hegemonía de Atenas

4 Fin de la Confederación

 

1.- Estructura 

Esta organización fue una confederación marítima, creada y controlada en un principio por el estadista ateniense Arístides (que redactó los estatutos y la puso en marcha), en el 477 a. C., al finalizar las Guerras Médicas, con el fin de poder defenderse de posibles y nuevos ataques por parte de los persas. Fue también una consecuencia de la pérdida de la hegemonía por parte deEsparta, a la que sucedió Atenas en el mando de las expediciones.

Los confederados tenían la obligación de proporcionar hombres, navíos y dinero para las campañas de guerra. Por su parte, la ciudad de Atenas se comprometía a organizar y dirigir dichas campañas y a procurar que las demás ciudades no fueran asaltadas ni invadidas por los persas. Las decisiones importantes se tomaban en las reuniones de un consejo en el que había un representante de cada una de las ciudades confederadas; este representante tenía derecho a voz.

 2.- Actuaciones de la Confederación 

Las fuerzas militares de la Confederación conquistaron el mar Egeo y sus costas al mando del ateniense Cimón. Se enfrentaron y vencieron a la marina persa y conquistaron bastantes tierras que después colonizaron, además de abrir rutas seguras por mar hacia el Ponto Euxino o mar Negro.

Después de obtener estos éxitos contra los persas, Cimón pensó en una expansión por Egipto, donde estaban sufriendo también una invasión persa. Pero los confederados no vieron con buenos ojos esta incursión militar que sólo podía traer ventajas a Atenas y que les iba a costar a ellos buena parte del tesoro. Tanto la expedición como las campañas contra los persas en Egipto fueron un fracaso, y finalmente Atenas tuvo que negociar la paz. El negociador fue el estadista ateniense Calias, y lo acordado consistía en que los persas dejaran libre el mar Egeo y las costas de Asia Menor, mientras que Atenas debía renunciar a su intervención en la política de Egipto y Chipre (ver Paz de Calias). De esta manera llegó a su fin la guerra entre los griegos y los persas.

 3.- Hegemonía de Atenas 

Después de todos estos acontecimientos, Atenas eligió a Pericles como nuevo jefe. Pericles comenzó su gobierno poniendo fin a una política de conquistas. Hizo de Atenas la primera y más importante ciudad griega y consiguió una total hegemonía sobre las demás ciudades de la Confederación de Delos, que se fueron transformando de ciudades aliadas en ciudades subyugadas. Era el comienzo de un imperio sometido a Atenas, que era quien dirigía la armada, la marina y la diplomacia y que quiso además establecer en las ciudades su propio régimen político. En el 454 a.C. se ordenó trasladar el tesoro de la Confederación a la ciudad de Atenas. Todos estos hechos, unidos al aumento de impuestos requerido, hicieron que las ciudades de la Confederación se rebelaran y empezaran a sentirse enemigas de Atenas, que además les impuso su moneda, su sistema de pesos e incluso la forma de gobierno.

Los recursos económicos del Estado ateniense no eran muy holgados. Toda la grandeza de Atenas en el siglo de Pericles, sus construcciones, obras públicas, edificios religiosos, esculturas, etc. no habrían podido llevarse a cabo sin el gran recurso del tesoro de la Confederación de Delos.

 4.- Fin de la Confederación 

Continuaron, sin embargo, siendo dominadas por Atenas hasta la derrota de ésta por Esparta en el año 404 a. C., como consecuencia de la guerra del Peloponeso. A partir de este momento, la Confederación se disolvió hasta el año 377 a. C., en que tuvo un renacimiento para protegerse en este caso del poder de Esparta. No obstante, Atenas ya era incapaz de imponer su autoridad. La Confederación dejó de existir definitivamente en el 338 a. C. cuando Filipo II de Macedonia derrotó a los atenienses en la batalla de Queronea.

  LIGA DEL PELOPONESO

La Liga del Peloponeso fue una alianza entre los estados del Peloponeso en los siglos VI y V a. C.

Al final del siglo VI, Esparta se había convertido en el estado más poderoso del Peloponeso y ejercía su hegemonía sobre Argos, el siguiente en importancia. Consiguió también otros aliados de peso, como Corinto y Elis, liberando a Corinto de la tiranía y ayudando a Elis a asegurarse el control de los Juegos Olímpicos. La misma política favoreció otras incorporaciones, hasta que prácticamente todo el Peloponeso formó parte de la alianza.

La Liga estaba organizada bajo el férreo control de Esparta, aunque teóricamene bajo la autoridad de dos órganos: la asamblea espartana y el consejo de los aliados, en el que cada miembro contaba con un voto, independientemente de su tamaño o peso geopolítico. Los estados miembros no tenían que pagar tributo excepto en tiempo de guerra, cuando se les podía exigir dos tercios de sus tropas.

Sólo la propia Esparta tenía derecho a convocar un encuentro de la Liga. No se trataba de una alianza multilateral, sino de acuerdos bilaterales entre cada miembro y Lacedemonia, de modo que quedaba a la discreción de los participantes firmar acuerdos entre ellos. Del mismo modo, y aunque cada estado miembro contaba con un voto, las decisiones del consejo no eran vinculantes para Esparta, que podía hacer caso omiso de ellas. No se trataba, por tanto, de una alianza en sentido estricto, como tampoco incluyó nunca la totalidad del Peloponeso.

La Liga proporcionaba seguridad a sus miembros y, principalmente, a la misma Esparta. Su línea política fue, en general, de signo conservador, con apoyo a los regímenes oligárquicos y oposición a los tiránicos.

Con motivo de las Guerras Médicas, la Liga del Peloponeso se fundió en la Liga Panhelénica, primero bajo el mando de Pausanias y más tarde de Cimón de Atenas. Al acabar las guerras contra lospersas, Esparta abandonó la Liga Panhelénica y constituyó de nuevo la del Peloponeso, junto con los aliados originales. La Liga Panhelénica se transformó, a su vez, en la Liga de Delos, bajo la hegemonía ateniense. Ambas entraron enseguida en conflicto en la Guerra del Peloponeso.

La Liga del Peloponeso gozó de una larga vida, llegando hasta bien entrado el siglo IV a. C. La batalla de Leuctra (371 a. C.), que supuso el final de la hegemonía espartana y el comienzo de la deTebas, condujo también a la disolución de la Liga del Peloponeso.

 LIGA DEL PELOPONESO

 Época: Grecia Clásica I

Inicio: Año 480 A. C.

Fin: Año 425 D.C.

 Antecedente:

 Esparta y la Liga del Peloponeso

 A lo largo del período de la pentecontecia, o cincuenta años de paz, la que se vería, como se había visto y se verá, constantemente violada, las relaciones de Esparta con sus aliados no aparecen del todo claras. Por un lado, la Liga del Peloponeso sería la heredera de las relaciones creadas antes de las guerras médicas entre Esparta y las ciudades de la península, que para Heródoto eran una forma de sumisión. Sin embargo, la guerra misma había transformado esa liga en una Liga Helénica, que tuvo vigencia teórica hasta mediados de siglo, pero que de hecho se había desvirtuado desde el momento en que se formó otra alianza en torno a los atenienses. Ello sin duda repercutió en las relaciones internas entre los peloponesios, como puede deducirse de los acontecimientos en los que al parecer había tenido un papel promotor Temístocles. La difusión de la democracia había significado paralelamente la aparición de impulsos secesionistas. 

Sin embargo, una vez que se llegó, en los cincuenta, a una tregua en elproblema mesenio y, en los cuarenta, a la paz con Atenas, la situación va haciéndose más estable. Ello no impide, de todos modos, que la alianza siga teniendo un carácter relativamente heterogéneo. Tucídides, en el libro II, capítulo 9, señala claramente una diferencia entre los aliados procedentes del Peloponeso y los de fuera del Istmo. De dentro estaban todos menos los argivos y parte de los aqueos, de fuera del Peloponeso se cita a los megarenses, los beocios, los locrios, los focidios, los ampraciotas, leucadios y anactorios. Ello parece responder no sólo a un criterio geográfico, sino a circunstancias de tipo político, dado que, al parecer, sólo los peloponesios estaban atados por los votos del conjunto de la Liga. Sin embargo, la identificación geográfica no es total, pues los beocios y, tal vez, los focidios y locrios aparecen en algunas circunstancias como si estuvieran integrados plenamente en la Liga con todas sus consecuencias. El problema, con todo, permanece vinculado más bien a la posibilidad de atribuir caracteres institucionales a realidades expresadas como los espartanos y sus aliados, que pueden corresponder a alianzas sujetas a las alternativas de las relaciones entre pueblos y entre los sectores que funcionan en cada ciudad, partidarios o no de respetar las condiciones de cada alianza en cada momento. Los juramentos funcionaban de acuerdo con factores ajenos al mundo de un derecho internacional que, como tal, no tenía una existencia plena. 
De las expresiones con contenido jurídico, así como de las actuaciones concretas, se deduce que la alianza, que puede definirse como symmachía, por la que los aliados han jurado tener los mismos amigos y los mismos enemigos, se configura como un conjunto de relaciones establecidas, una a una, entre Esparta y los demás. No hay un pacto común ni pacto de las demás ciudades entre si. Ahora bien, la Liga pretendía convertirse, a pesar de todo, en una institución permanente y todos los miembros de esa Liga, formada a través de alianzas particulares con Esparta, tenían voto dentro de ella. De cualquier modo, la condición específica y particular de Esparta se notaba en la existencia de una superioridad de hecho, a la que los textos antiguos califican como hegemonía. 
Por una parte, permanece vigente la cláusula fundamental de las alianzas particulares con Esparta, tener los mismos amigos y los mismos enemigos que ella, lo que se traduce en una inmediata superioridad en el plano bélico. Se hacen las guerras que Esparta determine, porque, además, existe una cláusula, tal vez tardía, que fuerza a todos a seguir a los espartanos adonde ellos los conduzcan. Por otra parte, en los congresos de la Liga, Esparta vota de manera independiente frente al conjunto de los aliados, lo que de hecho los convertía en seguidores de las decisiones hegemónicas. Ella es, en tercer lugar, la única ciudad con capacidad para convocar ese congreso y, además, la que ejercía la presidencia. Todo esto transforma el problema del voto en una cuestión sin sentido. La Liga del Peloponeso era la expresión de la hegemonía espartana en el Peloponeso, con el añadido de algunas otras ciudades, por afinidades que se van concretando según se crea la diferenciación dicotómica que va a conducir a la guerra del Peloponeso. La denominación normal de la Liga es, así, la de lacedemonios y aliados y sólo en algunos momentos los oradores se dirigen a los aliados, sin especificar a los miembros de la ciudad hegemónica. Por ejemplo, da la impresión de que los corintios, antes de la guerra del Peloponeso, tengan necesidad del voto de todos para que la Liga se decida a declarar la guerra. En ésta, serán naturalmente los espartanos los que desempeñen todas las jefaturas militares. El mando supremo estaba, consecuentemente, en manos del rey.


El papel del congreso de la Liga se revelaba sobre todo en las declaraciones de guerra del conjunto, pues a él habrían de acudir tanto Esparta como las demás ciudades para iniciar una guerra que pudiera considerarse responsabilidad de todos, y por ello se explica que entonces los corintios hablaran a los aliados, y no específicamente a los espartanos, para pedir que se iniciara la guerra del Peloponeso. Luego, no siempre, sobre todo en momentos conflictivos, cada miembro actuaba en consecuencia. De hecho, los aspectos jurídicos quedaban superados por los religiosos, pues el juramento sacro era el que daba valor al pacto, de la misma manera que la cláusula de reserva se fundamentaba también en que alguna oposición se expresara por parte de dioses o de héroes. Este impedimento se manifestaba habitualmente en forma de coincidencia con alguna fiesta religiosa o de sacrificio cuyos resultados negativos indicaran que la divinidad se oponía a la campaña en cuestión. 


No parece, en cambio, que la Liga funcionara como algo parecido a un estado federal, pues ni siquiera era el organismo supremo representado por el congreso el encargado de arbitrar en las cuestiones que pudieran surgir entre sus miembros
.

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Published by Leoncio Yupanqui
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