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11 junio 2010 5 11 /06 /junio /2010 21:05

Antes de la formación de un Estado nacional unificado, el actual territorio de Alemania se encontraba dividido en un mosaico político de más de 30 Estados. Entre ellos se destacaron, por su importancia económica y política, Austria y Prusia. Desde principios del siglo XIX se inició un proceso de organización de un Estado nacional en Alemania. Un paso importante en este proceso fue la formación de un mercad único en la reglón, impulsado por la aristocracia terrateniente —los junkers— de Prusia y la burguesía industrial de la cuenca del Rhur. Un hecho trascendente se produjo en 1835 con el establecimiento de la unificación aduanera —Zoelverein— ¿Iue integró el territorio prusiano con otras regiones alemanas. Sin embargo, debido a las diferencias políticas entre Austria y Prusia, entre otras causas, el proceso de unificación no pudo llevarse a cabo en la primera mitad del siglo XIX. Desde 1848 fue cada vez más intensa la actividad política de grupos nacionalistas que alentaban la formación de un solo Estado para todos los alemanes.

 

 

 

Prusia y Austria eran muy distintas en sus aspectos económicos, sociales y políticos.  Austria estaba dirigida por una monarquía de corte centralista y autoritaria. Gobernaba un territorio habitado por diferentes pueblos  —croatas, húngaros, eslavos y serbios— que tenían distintas lenguas, religiones y costumbres. Esto fue motivo de frecuentes sublevaciones contra la monarquía austríaca, ya que el principal  reclamo era el derecho a la formación de sus propios Estados nacionales.

En lo económico, Austria fue un país que no contaba con recursos ni con una burguesía poderosa capaz de lograr un desarrollo industrial propio. El mantenimiento de un ejército y de una administración que mantuviera la unidad imperial le creó graves dificultades financieras. Prusia, en cambio, experimentó un desarrollo económico muy intenso, que hizo de ella el centro del crecimiento industrial de la región. El aumento de la producción de acero, carbón y hierro, en la segunda mitad del siglo XIX así lo demostró.

Las comunicaciones  —ferrocarriles, barcos de vapor, telégrafos— crecieron de tal modo, que permitieron la formación de un activo mercado económico. Además la población prusiana era mucho muís homogénea que la austriaca, ya que no existían pueblos tan diferentes en su lengua, religión y costumbres. El desarrollo económico prusiano tuvo otras consecuencias: la consolidación de una burguesía industrial, aliada a los terratenientes —jnnkers—y el predominio en su gobierno de ideas liberales, que buscaban la formación definitiva de un Estado nacional.

Austria y Prusia: dos proyectos para la unidad

Las diferencias entre Austria y Prusia en sus proyectos de unificación política fueron notorias. Prusia pretendía la unión creando un Pequeña Alemania (los territorios del norte), y buscaba afirmar el predominio prusiano, excluyendo a Austria. La monarquía austriaca, a su vez, quería imponer la unidad a partir de la formación de una Gran  (norte y sur de la Confederación), con el reconocimiento de Austria como dirección política del nuevo Estado.

El predominio económico y político dé Prusia, le otorgó ventajas sobre Austria para encabezar la formación del nuevo Estado nacional.  Para conseguir su propósito, Prusia tuvo’ que desplazar, primero, la influencia política austriaca sobre los territorios de la región. Y asegurarse de que en caso de guerra, su poderosa vecina, Francia, no apoyara a Austria.

Finalmente, luego de dominar varios territorios al norte de su país, Prusia entró en guerra con la monarquía austríaca y la derrotó en 1866. El rey prusiano Guillermo 1 y su primer ministro Otto Von Bismarck fueron los principales gestores políticos de esta estrategia.  Como consecuencia de ello, se organizó una Confederación Alemana del Norte bajo el control político de Prusia.

El paso final en la unificación alemana se dio luego de la guerra franco prusiana de 1870. Prusia venció militarmente a Francia —la consideraba su principal rival continental—, y se apropió de los territorios franceses de Alsacia y Lorena, muy ricos en minerales.

Impulsado por sus triunfos militares el gobierno prusiano creó en 1871, con la incorporación de otros territorios, un nuevo Estado nacional: el Imperio alemán ó II Reich. Se caracterizó por ser un gobierno militarizado, apoyado políticamente por conservadores y liberales. El nuevo Estado se preocupó, además, por garantizar los intereses económicos y sociales de la burguesía industrial y de los grandes terratenientes prusianos.

Otto Bismark fue el principal gestor de la unificación alemana

Entre 1870-71 la Confederación del Norte de Alemania, que el propio Bismark había creado, derrotó a Francia en la Guerra Franco-Prusiana. Se configuró entonces el Gran Imperio Alemán del que fue nombrado primer canciller. Intentó aumentar el poder del Imperio por medio de ataques al partido socialdemócrata con leyes excepcionales, tomando algunas leyes sobre retiro obrero y luchando contra el partido católico ( Kulturkampf ). Esto ocurrió entorno a 1878. Llevó a cabo la Triple Alianza formada por Italia, Austria y Alemania así como otros pactos y alianzas. Se hubo de retirar del poder cuando Guillermo II accedió a la corona por problemas personales entre ambos. Recibió tanto honores militares como nobiliarios.

 

 

 

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Published by Leoncio Yupanqui
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